sábado, 7 de marzo de 2015

EL EXPLORADOR NÚMERO 3.750.000

RAPA NUI, Polinesia (5 de febrero)
{Nota: Rapa Nui es el nombre de la isla, de los isleños y de la lengua}.
El barco estaba anclado frente a la isla el 4 y el 5 de febrero y se hicieron dos grupos de gente para visitar la isla. Un grupo un día y otro grupo otro día.  Los voluntarios estábamos en el segundo día. Así, que el primer día lo pasamos de la piscina al jacuzzi con vistas a la Isla de Pascua.
La noche del 4 subió al barco un grupo de jóvenes rapa nui. No son profesionales pero lo hacen muy bien. Tocaron y bailaron música tradicional rapa nui en el teatro del barco. A la mañana siguiente, en el desayuno, no juntamos con Ana y Kia. Ana nos hizo una pequeña sesión reiki con cuencos tibetanos.
A las 11h nos tocaba bajar a la isla.
Como un explorador, como en Jurassic Park, así es como se siente uno cuando llega a la Isla de Pascua.
Llegamos a la isla como lo hicieron los primeros pobladores, por la playa de Anakena. La isla tiene aeropuerto, que por cierto, ha sido bastante impactante para ellos de pronto tener ese flujo de gente. Para bien y para mal. Turismo es l nueva espada de doble filo. Como decía, la isla tiene aeropuerto pero no tiene puerto. Peace Boat atracó frente a la playa, y las barcas de los pescadores venían a buscarnos para acercarnos a la orilla de la playa.
En la misma playa de arena blanquecina las palmeras, el sol y un altar con Moais nos recibían.
De ahí acordamos con Luis, un joven taxista local, que por 140dolares lo teníamos con nosotros todo el día. Normalmente ese el precio que cobran por un turista, no por cinco. Pero la gente se embelesa cuando les contamos nuestra historia.
Fuimos Chris, Gustavo, Ian, Alda y yo de excursión por la isla.
El lugar que más me impresionó fue la cantera RanoRaraku donde se pueden ver Moais a mitad de esculpir, y otros medio enterrados. Es un lugar misterioso entre mágico, por l soledad de esas caras semienterradas, y real, como si los trabajadores se hubiesen ido a almorzar y hubiesen dejado la faena a mitad.
Desde la cantera se ven los 15 Moais de Tongariki.
Mientras comimos una empanada gigante de atún y queso, vimos el inicio de la competición de surf dentro del festival anual de Rapa Nui.
Es surf tradicional, primero compiten a nado imitando a las tortugas, y después surfean con la embarcación tradicional que es como un manojo de cañas atadas. Los competidores, todos tatuados con motivos polinésicos, con el moño, el tanga tradicional y las piernas untadas con barro.
Tuvimos tiempo a final del día de bañarnos en Anakena.
Volvimos otra vez en barca al barco.

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