BORA BORA, TAHITI (14 de febrero)
Nos recibían en la terminal de la isla unos viejitos
tocando música tradicional. Contratamos una excursión Joe, Cilla, Montse y yo. Nos
bañamos con tiburones, dimos de comer a las manta-raya, nos dimos un masaje de
arena, buceamos en el “coral graden” rodeados de cientos de peces de colores,
corales de colores eléctricos. Qué maravilla. De ahí, Aru, el conductor de la
barca, nos llevó a una isla de unos 200m2 donde vive su tío en un chambao.
Abrió una sandía y troceó unos plátanos y los comimos disfrutando de las
vistas. De ahí nos dio la vuelta a la isla principal y nos iba hablando de lo
que veíamos: hoteles de lujo básicamente. Le pregunté y me dijo que dejan en
impuestos en la isla el 20% de los beneficios. También nos señaló un cañón y un
búnker de la II Guerra Mundial. Como dijo Montse “La de mierda que ha visto esta isla”. Entre la guerra, la colonización
y las pruebas nucleares… el paraíso se llenó de mierda.

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